¿Por qué? Porque su excelente calidad, su aroma y su sabor refrescante, alivian la sed de forma saludable y nutritiva. Porque constituye la base de nuestra Dieta Mediterránea. Porque consumida a diario, ayuda a mantener una dieta equilibrada y de calidad.
¿Cuándo? En su mejor momento: desde el principio de su recolección en el campo hasta el final de su época de producción. De mayo a septiembre es el mejor momento de estas frutas.
¿Cómo? Aprovechando sus propiedades nutritivas consumiéndola en crudo; entera, troceada o en zumos naturales, recordando que en su gran variedad permite combinarlas creando nuevos platos cada día, ensaladas, macedonias, cócteles, y postres.