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Historia

Orígenes de la pesca

Los primeros indicios apuntan a que los homínidos ya aprovechaban los recursos acuáticos hace dos millones de años: en una cueva cercana al río Semiliki, en Zambia, se encontraron restos de peces de agua dulce. También han perdurado pistas que apuntan a que el hombre de Neandertal los explotaba. Los hombres del neolítico utilizaron rudimentarias artes de pesca básicas y desarrollaron un cierto conocimiento de navegación. Registros arqueológicos documentan el uso de lanzas dentadas para pescar hace 17.000 años.

En la edad de bronce y principios de la de hierro se abandonaron las balsas y piraguas y se hicieron grandes progresos en la construcción naval.

La llegada de los fenicios a las costas peninsulares fue una auténtica revolución para el mundo de la pesca. Fueron quienes introdujeron la almadraba, arte que perdura hasta nuestros días. Siglos después, los romanos utilizaron los mismos métodos de pesca que los griegos, pero introdujeron técnicas de conservación de la pesca para su exportación a gran escala a destinos alejados de los puertos pesqueros.

La importancia de la pesca como fuente de recurso y negocio en nuestro país, dio el salto hacia la globalización cuando embarcaciones cántabras y vascas comenzaron a pescar en Irlanda y Terranova.  

 

Orígenes de la acuicultura

Las primeras referencias sobre la acuicultura las encontramos en la antigua China hace 3.500 antes de Cristo. También se han encontrado restos arqueológicos en Egipto de 2.500 años A.C. que representan la cría en estanques. En la Edad Media hay datos de la cría de carpas y lucios en los estanques de los conventos y abadías europeas. En el siglo XIV, en Francia se consiguen los primeros avances en la cría de trucha, Inglaterra se especializa en la cría de peces planos y los países del área nórdica hacen lo propio con los salmones. Es a finales del siglo XIX, cuando ya es posible hablar de una «piscicultura completa».

La primera referencia en España sobre la cría de peces continentales es la construcción de un criadero de truchas en el río Sar en Galicia en el año 1129. Y no es hasta el Siglo XIX cuando se desarrolla la cría de peces en la Granja de San Ildefonso. Simultáneamente se pone en marcha en Aragón la primera granja de trucha privada de España en el Monasterio de Piedra.

La cría de peces en aguas marinas se remonta a las épocas en las que los salineros en Andalucía y Murcia empezaron a introducirlos en encañizadas, donde los dejaban crecer hasta que alcanzaban una talla apta para su consumo. Sin embargo, no es hasta los años 70 y 80, cuando se reconvierten las salinas en establecimientos piscícolas, y comienza el verdadero desarrollo de cría de distintas especies de peces.

La cría intensiva de peces marinos comienza en 1973 cuando se inició la cría de alevines de dorada y lubina. La producción de rodaballo comenzó en Galicia en 1983.